Cada vez que se corta el agua, la discusión empieza por la falla y termina por la culpa. Casi nunca empieza por lo único que evitaría el próximo corte: el mantenimiento y los datos.
Una red que se rompe cada temporada no es una fatalidad. Es una decisión de presupuesto y de gestión. Y una comunidad que no sabe cuándo volverá el agua no es una comunidad desinformada: es una comunidad a la que no se le ha dicho la verdad a tiempo.


